Una de las preguntas más frecuentes que le hacen a nuestro fundador Carlos L. Moreno, es ¿Por qué Koch?

La palabra Koch viene del nombre científico del agave pulquero, -Ferox Koch-, la primera planta de agave que se usó para extraer la base de una bebida en el México prehispánico.

Koch es la primera variedad de agavaceae, la que llamamos «mansor o pulquero» que utilizamos para la producción de la bebida fermentada mexicana conocida como pulque, una bebida sagrada para la cultura azteca, producida antes de nuestro encuentro con Europa.

El certificado de nacimiento de esta bebida también representa el origen del consumo humano de la planta de agave. Aquí radica la importancia del nombre Koch El Mezcal y su significado. KOCH es un nombre a una historia, un origen, una identidad.

Origen

La población de El Parián era desde antes, punto de encuentro comercial entre rancherías y poblaciones vecinas, con productos como pulque, frutas, frijol, artículos fabricados a base de palma, carrizo, ganado, y su famoso pan de Parián con pulque como ingrediente principal. La llegada del tren con 3 turnos diarios, impulsó el comercio a tal punto de convertirlo en un puerto interior con una intensa vida social, donde nativos y foráneos vieron la oportunidad de mejorar su modo de vida. Este fue el caso de Ricarda, bisabuela de Carlos, originaria de Nochixtlán, Oaxaca, quien desde pequeña, ayudaba a su madre Arcadia a hacer comercio de norte a sur y de regreso dentro del Estado. Hablar de la tradición familiar mezcalera de los Moreno, es referir los viajes de Ricarda por tren para llegar a los palenques y conocer de los diferentes procesos de elaboración del mezcal.
Eran épocas posrevolucionarias cuando Ricarda Mejía y Zenón Moreno decidieron abrir una fonda/mezcalería en una pequeña casa ubicada muy cerca de la estación del ferrocarril, donde podían tomarse los mejores destilados de agave, degustar los guisos de Ricarda, y como un plus para sus visitantes, la música de moda sonaba en el mejor tocadiscos de la época. Era un espacio donde todos se sentían bienvenidos. Actualmente la casa Grande de doña Ricarda Mejía, donde nacieron sus hijos y nietos, está rehabilitada para ser parte de las visitas imprescindibles para los amantes de la cultura del mezcal.